
El tres de noviembre fui a contar cuentos a una hermosa escuela de la Capital Federal donde mi querido sobrino Dante cursa el último año de Jardín.
En la sala VIOLETA, los diecisiete futuros egresados junto a la dulce Señorita Cintia me regalaron la oportunidad de compartir con ellos mis relatos. Alfenique, Mechuda y Marisel (dos de mis brujas preferidas), los chicos y yo paseamos por los espacios de la imaginación y la alegría.
La señorita Cecilia –la directora del Jardín- también nos acompañó en el viaje de palabras.
Me obsequiaron un hermoso libro con dibujos de los chicos que Cintia encuadernó primorosamente y otros dos regalos que se han instalado para siempre en el corazón:
LAS SONRISAS Y LOS GESTOS DE AMOR
Gracias a todos: a Cecilia, a Cintia, a “LOS GATITOS DE LA SALA VIOLETA”, y al grupo de porteros de la escuela.
Hasta muy pronto
NORA, la tía de Dante (uno de los Gatitos).